Carta abierta
CARTA DE HÉCTOR MASEDA GUTIÉRREZ SOBRE LA PRESENTACIÓN DE SU LIBRO ENTRRADOS VIVOS
Colón, Matanzas, 26-junio-2008.
Prisión de Máxima Seguridad “Agüica”.
A los organizadores de la presentación en Madrid, España, del libro Enterrados vivos,
Expresos de conciencia cubanos presentes en este evento,
Señoras y señores:
Me complace dirigirme a Uds. Para cumplir una deuda que demanda mi conciencia: agradecerles muy sinceramente el apoyo y solidaridad, acogida y divulgación de mi libro Enterrados vivos, tomo I, no solo en mi nombre sino en el de todos los presos políticos y de conciencia que guardan prisión en las ergástulas cubanas, por el único delito de discrepar con su pensamiento, opinión y proyección social con el discurso y comportamiento oficiales y públicos de las autoridades cubanas; toda vez que los testimonios que se exponen en la obra y, que tanto me han golpeado, forman parte también de sus amargas experiencias. Gracias. Muchas gracias.
Las narraciones expuestas en el libro constituyen, esencialmente, una denuncia pública, oportuna e internacional del Sistema Judicial Cubano, la arbitraria aplicación de sus leyes, la burda violación a los más elementales derechos procesales que asisten a los encausados y el régimen penitenciario existente en el país donde a diario se aplican tratos crueles, inhumanos y degradantes contra todos los reclusos, sin excepción.
En su texto se narran las vivencias que he experimentado y que demuestran de forma irrebatible aunque no en toda su extensión y profundidad, la realidad oculta, pero existente, en las instalaciones penitenciarias de nuestro Archipiélago.
Si me lo permiten, sugiero que en última instancia sea tomado este testimonio como la voz vindicadora que refleja las incidencias sufridas por las víctimas –comunes, políticos y de conciencia- de este régimen despótico y autocrático. La obra, como caballero medieval, recorrerá cuantas latitudes geográficas del planeta, naciones y pueblos lesea posible y se convertirá en el mensajero reivindicador de quienes padecemos la furia demoníaca de los opresores, y su denuncia, constituirá la mayor vergüenza que con todo su peso caerá sobre éstos, provocando el clásico efecto dominó capaz de derribar cuanto obstáculo se le oponga.
Reciban Uds. queridos amigos, la representación de hermanos de lucha y todos los aquí presentes el testimonio de mi mayor consideración, admiración y respeto.
Héctor Maseda Gutiérrez,
Prisionero cubano de Conciencia, Grupo de los 75
Nota: La anterior carta fue enviada a nuestra redacción por la Dama de Blanco, Laura Pollán, esposa del prisionero de conciencia Héctor Maseda Gutiérrez.
